Colin, mi hijo de 12 años me encontró una tarde lluviosa sentada a la mesa de la cocina llorando a moco tendido, intente recomponerme para el. Era el 3 de enero, dos meses después de haber tenido un aborto, pero todavía era imposible para mi seguir adelante sin al menos una recaída diaria.
Aturdidos cuando vimos el test positivo, Rog y yo nos miramos con duda y ambivalencia. Con 41 años, mi vida profesional me consumía, había logrado lo que otros predecían imposible. Me habían concedido “privilegios de parto” en Alta Bates y como consecuencia mi practica como comadrona había florecido.
Algunos meses traía al mundo doce bebes y nadie sabia nunca cuando y como iba a estar en casa.
Rog, también se encontraba al límite, mantenía su negocio a flote mientras suplía mi falta de tiempo en casa. Colin y Jill se aproximaban a sus desafiantes años adolescentes. ¿Como podíamos encajar un bebe en nuestras vidas? Sin embargo, cuando perdí al bebe y toda esperanza de solución se disolvía con mis lagrimas, me enamore de aquel bebe que ya no iba a existir.
Colin me pregunto “¿Estas llorando por el bebe?” y cuando afirme llorosamente que si, me dijo “Bueno, entonces tienes que tener otro, Mama, porque es un bebe espíritu y tu tienes que ser su madre”.
Debí parecer perpleja porque me dijo, “no conoces nada sobre los bebe espíritu?” Como puedo yo saber sobre ellos y tu no, quiero decir, eres mi madre!” Pero seguía percibiendo mi confusión.
Así que mi primogénito, este niño que aun no es adolescente, arrastro una silla de madera junto a mi, puso su bracito sobre mis hombros y me dijo “Veras Mama, así es como sucede: Yo mismo fui un bebe espíritu, así que así debe ser como lo se. En cualquier caso, cada mujer tiene un circulo de bebe que gira sobre su cabeza, son los posibles bebes que puede tener en toda su vida. Cada mes, uno de esos bebes esta el primero de la fila. Si se queda embarazada, ese es el bebe que nacerá. Si no se queda embarazada, el bebe vuelve al circulo y continua girando con el resto de los bebes. Pero, si se queda embarazada, pero algo malo pasa antes de que nazca el bebe… escucha mama, porque es la parte verdaderamente guay. El bebe vuelve al circulo, pero se convierte en un bebe espíritu y el resto de los bebes le dan prioridad. Cada mes, el es el primero de la fila! ¿No es fantástico?
Así que solo tienes que quedarte embarazada de nuevo y entonces tendrás el mismo Bebe Espíritu. Si no lo haces, entonces el circulo de los bebes simplemente lo enviaran al circulo de otra mujer, y será el primero de la fila para ella. Permanecerá siendo el primero hasta que finalmente nazca.
Así que seria una pena que no lo tuvieras tu misma, porque se cuanto lo quieres. Así que tienes que intentarlo de nuevo Mama, ¿te acuerdas de aquel bebe que perdiste antes de yo naciera? – Afirme sin poder articular palabra- “ Bueno pues era yo! De verdad, siempre he sabido que era un Bebe espíritu, quiero decir, se de lo que estoy hablando Mama”
A pesar de la certeza de Colin de que un bebe en nuestro hogar haría las cosas perfectas, Rog y yo no estábamos de acuerdo. Pero Colin no solo lo dejo estar sino que unió a su hermana  la causa. Una noche íbamos en el coche y mire a mi hijo en su asiento trasero detrás de mí. Miraba a través de la ventana intentando ocultar sus lagrimas., pero ví el rubor de su cara, el temblor de sus hombros y un movimiento furtivo sobre su mejilla para eliminar una lagrima.
Habían pasado seis meses desde el aborto y acaba de terminar otra charla discusión en la que le decía a mi hijo que tener un bebe a mi edad estaba fuera de toda discusión “ Colin no entiendo tu pasión para tener otro bebe. ¿Por que quieres tenerlo tanto?
Aparto su mirada de las lejanas colinas y me miro con sus ojos lagrimosos y labios temblorosos. Con voz entrecortada, puso toda la pasión de un niño de 12 años en su respuesta “ Oh Mama, solo por la alegría que traerá”
Jill se unió a nosotros “ Si, mama solo por la alegría que traerá”
Fue mi turno de mirar por la ventana y enfrentarme a mi visión borrosa. Así que, en el momento en el que muchas mujeres ven el nido vacío al final de la rama de su árbol familiar con algo de alivio, yo estaba considerando poner un nuevo huevo.
Varios meses de conversación fueron salpicadas de dudas, a las que siguió la incredulidad. Aunque Rog y yo tomamos la decisión final, no hay ninguna duda de que nuestra decisión fue claramente influenciada por la insistencia de nuestros hijos adolescentes sobre que “necesitábamos un bebe en casa”. Rog y yo respiramos profundamente, nos miramos a través de las rubias cabezas de estos dos sabios niños, tragamos y dimos un salto gigante de fe.
Concebí a mi bebe espíritu una semana después. Solo por la alegría que traerá.

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